08 de mayo de 2022
Intervención de la viceconsejera de Justicia, Encarnación Vicente en el acto celebrado en Miranda de Ebro para la dignificación de las personas fallecidas en el campo de concentración de la localidad.
Acto en Miranda de Ebro

La viceconsejera ha asegurado que en el campo de concentración de Miranda de Ebro o ante una fosa común asturiana o frente a la tapia del cementerio, es hablar sobre todo de "justicia, reparación, democracia y libertad", Finalmente, destacó que la recuperación de la memoria democrática es una obligación y que recuperar del olvido a quienes defendieron la democracia y sus valores frente a la rebelión fascista es un imperativo ético y moral . Los demócratas estamos en deuda con ellos”.

Intervención de la Sra. Consejera:

Buenos días y muchas gracias por contar con el Gobierno de Asturias para participar en este a Acto de Dignificación de los fallecidos en el Campo de Concentración de Miranda de Ebro. Me consta que para todos los aquí presentes es una conmemoración muy especial, plena de simbolismo, a la par que una jornada para la justicia y la reparación. Me van a permitir que comience con una cita: “Estos que ves ahora deshechos, maltrechos, furiosos, aplanados, sin afeitar, sin lavar, cochinos, sucios, cansados, mordiéndose, hechos un asco, destrozados, son, sin embargo, no lo olvides nunca pase lo que pase, son lo mejor de España, los únicos que, de verdad, se han alzado, sin nada, con sus manos, contra el fascismo, contra los militares, contra los poderosos, por la sola justicia; cada uno a su modo, a su manera, como han podido, sin que les importara su comodidad, su familia, su dinero. Estos que ves, españoles rotos, derrotados, hacinados, heridos, soñolientos, medio muertos, esperanzados todavía en escapar, son, no lo olvides, lo mejor del mundo. No es hermoso. Pero es lo mejor del mundo. No lo olvides nunca, hijo, no lo olvides.»

Esta es la forma que describió el escritor Max Aub el estado en que se encontraban los prisioneros del Campo de Concentración de Los Almendros. Y voy a seguir con una confesión personal. Desde que, por enfermedad de una compañera de Gobierno, hace apenas unos meses, he tenido que asumir las competencias de Memoria Democrática del Principado de Asturias, en pocas ocasiones a lo largo de mi vida política he sentido con tanta profundidad que las decisiones que tomamos y los actos en los que participamos tienen un sentido que nos conecta con lo que fuimos y con algunos de los mejores valores de nuestra sociedad.

Hablar hoy de Memoria Histórica, en Miranda de Ebro, tan cerca de lo que fue principal campo de concentración del franquismo, como lo fue hace unos días frente a la tapia de un cementerio de La Espina, en Asturias, cuando rendimos homenaje al último presidente de la República en el exilio, o hace unas semanas en Oviedo, en el Aula Magna de la Universidad, cuando tuve el honor de presentar un libro biográfico sobre un hombre común, uno de esos cuadros de partido, que dedicó toda su vida a la lucha antifranquista y a perseguir el bien común, es hablar sobre todo de Justicia, de Reparación, de Democracia, y de Libertad. Lo contrario de la memoria, es el olvido.

Vicente García, el preso número 42.553 de Buchenwald, es un asturiano que se exilió a Francia tras la Guerra Civil y allí fue detenido después de la invasión nazi y luego deportado en 1944 por la Gestapo a ese campo de concentración en el que sufrió los horrores de las políticas de exterminio. Hace poco le concedimos la Medalla de Oro de Asturias a título póstumo, delante de sus hijos. Una vez liberado, Vicente García dedicó el resto de su vida precisamente a la memoria. A recorrer colegios de España y Francia sobre todo a luchar contra el Olviedo. Lo cito textualmente: “Conseguir que no se olvide el horror de la España de la guerra y la posguerra y de la Europa de los nazis. Esa será mi herencia”.

De eso va también este acto. De que nuestro país tiene la madurez democrática suficiente para reconocer y asumir nuestra historia común, asentada sobre la verdad histórica, no sobre mentiras más o menos edulcoradas, héroes que siempre lo son de una parte, o recuerdos de un pasado esplendoroso que nunca lo fue y que, al contrario, solo produjo ajustes de cuentas, miseria, retraso y retroceso. Y que esta Memoria que estamos construyendo entre todos ha de asentarse sobre los pilares del derecho humanitario internacional: verdad, justicia, reparación y, algo que en estos momentos tan complicados cobra especial importancia, garantía de no repetición.

Alcaldesa, Quiero darte la enhorabuena por esta iniciativa de dignificación a las víctimas. A toda la Corporación de Miranda de Ebro por contar con esa exposición permanente que es el Centro de Interpretación sobre el Campo de Concentración que existió en Miranda de Ebro. Y quiero felicitar también a todos los mirandeses por ese ejercicio de memoria y de valentía que permite mostrar al mundo los vestigios de la ignominia, las vergüenzas de un régimen sanguinario dictatorial que se impuso a base de represión y miedo durante décadas en nuestro país.

En Asturias, también tuvimos 12 campos franquistas, una realidad que muchos de nuestros compatriotas desconocen y que pienso que también debemos reivindicar siguiendo con vuestro ejemplo. Y deberíamos hacerlo con orgullo porque aún “deshechos, maltrechos, furiosos, aplanados, sin afeitar, sin lavar, cochinos, sucios, cansados, mordiéndose, hechos un asco, destrozados (….) españoles rotos, derrotados, hacinados, heridos, soñolientos, medio muertos... “ esas personas cuya memoria reivindicamos fueron y siguen siendo un ejemplo, un valor, un pilar de nuestra democracia, lo mejor del mundo.

Me van a permitir que cierre esta intervención con una cita de la Ley de Memoria Histórica que los asturianos nos hemos dado: “La recuperación de la memoria democrática es una obligación ética, política y también legal de los poderes públicos. Recuperar del olvido a quienes defendieron la democracia y sus valores frente a la rebelión fascista es un imperativo ético y moral que el Principado de Asturias no puede obviar. Los demócratas estamos en deuda con ellos”.